Qué ponerse para una entrevista
La primera impresión es la que queda. Al menos, durante los primeros minutos de la entrevista. Al principio será difícil de borrar esa primera imgen, así que es conviene entrar con buen pie y seguro de uno mismo. En general, lo más indicado es tener una presencia formal, profesional y discreta. Se trata de que tu imagen personal responda a las expectativas de quien te está entrevistando, y ajustada a las características del empleo en cuestión. Sentido común. Todo depende de si trabajarás en contacto con el cliente, de la filosofía de la empresa, de la función concreta que tú vayas a desempeñar…No te disfraces. Es importante que te muestres natural, sereno y sobre todo confiado. Sentirte incómodo con tu indumentaria no te ayudará a reflejar la idoneidad para el puesto de trabajo y la seguridad en tí mismo.
Si nunca vas de traje, no te lo pongas. Escoge unos pantalones tipo chinos o vaqueros muy discretos y acompáñalos con una camisa y una americana. Todo muy bien planchado. No utilices corbata si no estás habituado. Los zapatos muy limpios. Bien peinado, barba arreglada y ligeramente perfumado.
Si nunca llevas falda, si nunca llevas tacones, no te los pongas. Americana, vaqueros, pantalones de pinzas, camisa o blusa y buenos complentos harán el resto (un pañuelo, un bolso bien cuidado combinado con el cinturón, joyas sencillas y no muchas), un twin-set (jersey y chaqueta finas de punto y del mismo color),…buena cara y poco perfume.
Si el puesto lo requiere, puedes recurrir a una imagen más moderna e informal: si vas a vender ropa joven, atender en un cíber, en un centro de estética o peluquería, servir copas,…
En cualquier caso, fíjate unos días antes en la indumentaria de los empleados de empresas del sector en la que vas a hacer la entrevista. Te ayudará un montón y reforzará tu confianza de cara a la entrevista.
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