La dificultad para encontrar trabajo frena la tasa de abandono escolar

Las familias empujan a los adolescentes a seguir estudiando para evitar que pasen el día sin nada que hacer.

El número de estudiantes en bachillerato y formación profesional (FP), el escalón que representa claramente el punto negro educativo en España, ha empezado a crecer. Después de quince años de descenso continuado, está aumentando el 3%. En un panorama sombrío del 55% de caída acumulada, no es un dato como para lanzar las campanas al vuelo, pero sí apunta a un cambio de tendencia en un país donde el abandono escolar temprano -los alumnos que dejan de estudiar después de la ESO-, es del 31%, el doble de la media europea. Este porcentaje ha configurado una pirámide de población activa deforme, con mucha mano de obra sin cualificación, exceso de titulados universitarios y una tremenda escasez de puestos intermedios.

Muchos expertos señalan como una de las causas del abandono educativo temprano la facilidad de la última década, sobre todo en zonas costeras, para encontrar empleos no cualificados en la construcción y el turismo.

Envia un comentario